MAS TU ENSEÑA LO QUE ES CONFORME A LA SANA DOCTRINA (DEL CAPÍTULO 2 DE TITO DEL 1 AL 15)

 


DEL CAPÍTULO 2 DE TITO DEL 1 AL 15)

Introducción: Pues a vosotros se os ha concedido la gracia de que por Cristo... no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, sosteniendo el mismo combate en que antes me visteis y en el que ahora sabéis que me encuentro. (Flp 1, 29- 30)

 

1. Mas tú enseña lo que es conforme a la sana doctrina; La sana doctrina es la doctrina de Jesús. ¿Qué enseñó Jesús? Nos enseño el arte de vivir como él vivió, en la voluntad de su Padre: como Hijo, como hermano y como servidor de todos. Jesús se pasó a vida haciendo el bien y liberando a los oprimidos por el Diablo (Hch 10, 38) Su lema: “Mi alimento es hacer la voluntad de mi padre y realizar su Obra” (Jn 4, 34) Jesús nos enseño el arte de amar y el arte de servir. (Jn 13, 13. 34)

2. Que los ancianos sean sobrios, dignos, sensatos, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia, en el sufrimiento; El arte de vivir pide cultivar el terreno del corazón (Jer 4, 3) para cultivar la fe, la esperanza y la caridad. Ser sobrios, sensatos y dignos. Renunciando al mal y haciendo el bien, esforzándose a crecer en la práctica de la Palabra, libres de toda malicia, mentira, envidia, hipocresía y maledicencia.(1 de Pe 2, 1) El Modelo es Jesús: Varón de dolores.

3. Que las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a los santos: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, maestras del bien. Sobrias, sensatas y dignas. Maestras en la verdad que nos lleva a la virtud que nos hace libres (Jn 8, 32) Libres del pecado y libres para hacer el bien.  Mujeres llenas de prudencia que en todo escuchan y ponen por obra la Palabra de Dios.

4. Para que enseñen a las jóvenes a ser amantes de sus maridos y de sus hijos. Ser mujeres fieles a su marido. Unidas a ellos por la fe, la esperanza y la caridad. Mujeres virtuosas, ejemplo y testimonio para las mujeres jóvenes. Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho. Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida. Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes. Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión. Se levanta cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y órdenes a su servidumbre. (Prov 31, 10- 15)

5. a ser sensatas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas a sus maridos, para que no sea injuriada la Palabra de Dios.  Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso. Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre. No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble. Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura. Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país. Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores. Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad. Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio:  «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!» Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada.  Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras. (Prov 31, 16- 31)

6. Exhorta igualmente a los jóvenes para que sean sensatos en todo. Enseña el camino de la prudencia, que lleva a la justicia, la templanza y a la fortaleza (2 de pe 1, 5) Con sus palabras amables, limpias y veraces exhortan anima y fortalece, no engaña, no manipula y no divide, de sus labios brota la piedad, el amor a los hermanos y la pureza de corazón.

7. Muéstrate dechado de buenas obras: pureza de doctrina, dignidad. Las buenas obras son hijas de la fe y son la fortaleza, la sencillez, la pureza de corazón, la santidad, la ciencia y el amor. Podemos añadir los frutos de la fe que son:  amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. (Gál 5, 22- 23)

8. Palabra sana, intachable, para que el adversario se avergüence, no teniendo nada malo que decir de nosotros. Con mansedumbre y humildad desarmas los temperamentos agitados. La boca habla de los que hay en el corazón (Mt 6, 24) Evita “Toda acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros. Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo”. (Ef 4, 31- 32)

9. Que los esclavos estén sometidos en todo a sus dueños, sean complacientes y no les contradigan. Eran tiempo en que una mancha cubría a la humanidad, esta era la “esclavitud” donde los ricos y los poderosos eran los amos y señores de vidas. Los esclavos se postraban ante los ricos y los poderosos. Algo que era antievangélico, Pablo, con la fuerza del Evangelio que cambia las mentes y los corazones va derrumbando las paredes del egoísmo para dar vida y amor a los hombres: Pues tal vez fue alejado de ti por algún tiempo, precisamente para que lo recuperaras para siempre, y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que, siéndolo mucho para mí, ¡cuánto más lo será para ti, no sólo como amo, sino también en el Señor!. Por tanto, si me tienes como algo unido a ti, acógele como a mí mismo. (Fil 15- 17)

10. Que no les defrauden, antes bien muestren una fidelidad perfecta para honrar en todo la doctrina de Dios nuestro Salvador. “Nadie que haya confiado en el Señor, ha quedado defraudado” (1 de Tim 1, 12) Ya lo había dicho Jeremías: “Bendito el hombre que confía en el Señor” (Jer 17, 7) Donde hay fe, hay confianza y hay obediencia, y por ende abunda el amor a Dios y a los hombres.  La fidelidad perfecta se da en la fe, la esperanza y en la caridad.

11. Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres. La Gracia salvadora de Dios que se ha manifestado en favor de os hombres es Jesucristo. “Pero ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, atestiguada por la ley y los profetas, justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen - pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios - y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús”, (Rm 3, 21- 23)

12. Que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.» (Mt 11, 28- 30)

13. Aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. (Mt 25, 31- 34)

14. El cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras. “El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre”. (Flp 2, 6- 11)

15. Así has de enseñar, exhortar y reprender con toda autoridad. Que nadie te desprecie. La autoridad depende de una vida íntegra, honesta, honrada, leal y fiel al Evangelio de Jesucristo. Recuerda sus palabras: Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.» (Mt 20.25- 28)

 

 

 

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