MIS PALABRAS SON ESPÍRITU Y VIDA PARA TODOS LOS QUE LAS ESCUCHEN Y OBEDEZCAN.

 

 


MIS PALABRAS SON ESPÍRITU Y VIDA PARA TODOS LOS QUE LAS ESCUCHEN Y OBEDEZCAN.

Iluminación: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. (Jn 14, 6- 7)

Hermanos: En otro tiempo ustedes estaban alejados de Dios y en su corazón eran enemigos de él a causa de las malas acciones de ustedes; pero él los ha reconciliado ahora consigo por medio de la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo mortal, para hacerlos santos, puros e irreprochables a sus ojos. Sin embargo, es necesario que permanezcan firmemente cimentados en la fe y no se dejen apartar de la esperanza que les dio el Evangelio que escucharon, el cual ha sido predicado en todas partes y a cuyo servicio yo, Pablo, he sido destinado. (Col 1, 21-23)

Los Apóstoles proclamaron la fe en Jesucristo al decirnos: “Sólo tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68) Y Jesus dijo de sí mismo: “Mis palabras son espíritu y vida” (Jn 6, 63). Pablo dice: Anatema sea el que les traiga otro Evangelio (Gál 1- 10)

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: "¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?" Jesús les respondió: "¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres". Y añadió: "El Hijo del hombre también es dueño del sábado". (Lc 6, 1-5)

Jesús es el señor, el dueño del sábado por eso puede decirnos: “Mis palabras son espíritu y vida” (Jn 6, 63) Sólo Jesús puede estar por encima de todos, sobre Moisés y los profetas, del pueblo y de la cultura del pueblo. Sólo Jesús puede darle el verdadero sentido a la Ley: “El Amor, la Verdad y la Vida”. La religión judía había convertido la Ley de Moisés en 613 preceptos, Jesús los reduce a dos: Amar a Dios y amar al prójimo, al final de sus días nos dejó su Mandamiento Regio: “Ámense los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 13, 34) La Escritura santa, según la carta a los Hebreos en Mensaje de Jesús es actual, no ha cambiado, ni Jesús ni su Mensaje: “Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre. No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas”. (Heb 13, 8- 9)

La espiritualidad de Jesús es positiva, es optimista y es creativa, está revestida de Amor y de Verdad que nos hacen libres, (Jn 8, 32) para amar y para servir, es el verdadero sentido de los Mandamientos. Dichos con sentido negativo, al decirlos con sentido positivo son los “Derechos Humanos”. “Han oído que se dijo: No matarás”. “Han oído que se dijo: No cometerás adulterio”… (Mt 5, 21- 30 ) Más yo les digo: “El que no ama a su hermano está pecando de omisión”. “El que mira con mirada sucia y turba a una mujer, ya pecó en su corazón. “El que juzga o habla mal de su hermano, ya pecó en su corazón” (Mt 7, 1) Por eso cuando defiende a la mujer adultera le dice al pueblo: “El que de ustedes estén libre de pecado, que tire la primera piedra”. Todos se fueron porque todos eran pecadores. (Jn 8, 1- 11)

Jesús se opuso rotundamente a la cultura del divorcio, del adulterio y de la prostitución, al fraude, a la mentira, a la inversión de valores. “El altar está por encima de la ofrenda. El templo está por encima del oro. (Mt 23, 19- 20) La persona está por encima del poder, del tener y del placer. (Mt 20, 25- 27)

El mandamiento dice: “Honra a tu Padre y a tu madre”. El Derecho dice: Toda persona tiene el derecho de tener su propia familia. El Mandamiento dice: “No matarás”. El derecho dice: todos tiene el Derecho a la vida desde el seno materno. El Mandamiento dice: “No robarás”. El Derecho dice todos tienen el derecho a vivir con dignidad, a tener un salario digno y tiene el derecho a tener su propia vivienda. El Mandamiento dice no cometerás adulterio, no destruyas hogares. El Derecho dice: Todos tiene derecho a tener una familia. El Mandamiento dice: “No mentirás ni levantaras falso testimonio”. El Derecho dice: Todos tienen el derecho a la verdad. Así podemos decir que la Sagrada Escritura, al enseñar los Mandamientos nos hablaba de los Derechos Humanos. Cuando la Iglesia predica e invita a la conversión: abandonar el pecado y hacer el bien, está hablando de Derechos Humanos.

Por eso Jesús al darnos se Evangelio que es Palabra viva eficaz y actual nos dice: «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca. (Lc 6, 43- 45) El Evangelio de Jesús no es una “ideología”. El Evangelio es una vida, es luz y es poder, es una persona y se llama Jesús. Pablo nos dirá: Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Gál 1, 10)

El Evangelio de Jesús nos invita a amar, aún a los enemigos:  «Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente (Lc 6, 27- 31)

Por esta razón Pablo nos recuerda a todos a no caer en un cisma, negando o cambiando el Evangelio predicado por Jesús: “Sin embargo, es necesario que permanezcan firmemente cimentados en la fe y no se dejen apartar de la esperanza que les dio el Evangelio que escucharon, el cual ha sido predicado en todas partes y a cuyo servicio yo, Pablo, he sido destinado”.(Col 1, 22- 23)

Porque hay muchos falsos profetas que salieron de entre nosotros: “Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros”. (1 de Jn 2, 19)

 

 

 

 

 

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