EL MUNDO LOS ODIA PORQUE USTEDES
ME AMAN.
Antes de entrar en el Mensaje del Evangelio
recordemos que en la vida de los hombres hay un antes y un después; antes de
conocer a Cristo Jesús y un después de encontrarnos con él; el antes era de
tinieblas y mentira; después es de luz y de verdad. San Pablo dice que, el
antes, pertenecía al hombre viejo. Con la mente embotada por el egoísmo, la
dureza de corazón, el vacío de moral y por una vida arrastrada por los vicios; el
después le pertenece al Hombre Nuevo, Jesucristo resucitado, revestido en
justicia y santidad (Ef 4, 17- 24)-
Dos cosas, dos realidades, dos experiencias, hemos
de preguntarnos si las tenemos: “La Conciencia Moral” y “La Opción Fundamental
por Cristo.” Donde no hay Conciencia Moral, no hay conocimiento de Dios. Se
trata de un conocimiento existencial, del corazón que es fuente de experiencia
de la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, fuente de Vida.
La Conciencia Moral se forma en
la escucha y obediencia a la Palabra. El pecado
nos divide, separa la inteligencia de la voluntad; están enojadas, son
enemigas, pero, viene a nosotros una Palabra de Cristo, viene la vida
espiritual, a escuchamos y la aceptamos, la Palabra es la semilla del Amor. El
Amor que es el de Dios, trabaja, atrae, une y reconcilia la inteligencia y la
voluntad, ahora pueden caminar y trabajar unidas con el amor. A la unidad de
las tres: la inteligencia, la voluntad y el amor, se le llama: “Conciencia
Moral” que nos da la triple capacidad de distinguir lo bueno de lo malo;
rechazar lo malo y hacer lo bueno para ser sinceros, íntegros, sinceros fieles
y leales. En la Verdad que nos hace
libres para liberarnos del mal y para amar y para servir.
La Opción Fundamental por Cristo
y el rechazo a lo mundano, es un momento de Gracia que
acontece en el Camino de la vida; cuando se ha llegado a tener la doble certeza
que Dios nos ama y que también nosotros lo amamos, Con la ayuda de Dios se vive
la hermosa experiencia de hacer la Opción fundamental por Cristo. Se hace
cuando se ha probado lo bueno que es el Señor, y se hace como respuesta a su
Amor y se hace por amor.” Y doy la espalda al mundo, huyo y rompo con el pecado
y las pasiones desordenadas de la carne. Todo por Cristo, me decido a servirle.
La Respuesta de Jesús al que se
ha comprometido con él: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si
fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia
porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo. Acuérdense
de lo que les dije: 'El siervo no es superior a su señor'. Si a mí me han
perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis
palabras lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa,
pues no conocen a aquel que me envió". (Juan 15, 18-21)-
La Opción fundamental por Cristo, acompañado por la “Conciencia
Moral” son respuestas
al Amor de Dios, amor con amor se paga, ahora prepárate para la prueba, porque
no eres del mundo, se entiende por mundo aquello que rechaza a Cristo a su
Palabra y a su Obra, ahora eres de Cristo porque lo amas y lo sirves. Porque
amas a Jesús el mundo te odia, si tu odiaras a Jesús el mundo te amaría; pues Jesús
te ha elegido por amor para que le pertenezcas y te ha separado de las tinieblas
para que camines en la luz (Jn 8 12; Ef 5, 8-9)-
Cuando a mí me pasaba esto, lloré de alegría al saber que
Jesús me amaba, y que en todo lo que me estaba pasando era su Obra, su trabajo
para liberarme y reconciliarme con él y con la Iglesia a la que le llamaba a
servirla- Ahora prepárate para la prueba, te van a juzgar con los ojos del mundo;
te van a criticar, se van a burlar de ti, pero Jesús te dice: A mí me hicieron lo
mismo y algo más peor, me van a dar muerte.
Lo que hemos de saber es que la fe es la respuesta que damos
a Dios al que escuchamos en Jesús: Ámame y Sígueme; Ábrete a la Voluntad de Dios: Niégate a ti mismo,
toma tu cruz y sígueme. (Lc 9, 23) Recuerda siempre las primeras peticiones del
Padre Nuestro: “Santificado” sea tu Nombre; “venga a nosotros tu Reino” y “hágase tu voluntad” así en la tierra como en
el cielo. En la tercera petición, podemos meter las otras dos: La voluntad de
Dios es nuestra santificación (1 de Tes 4, 3); y que el Reino de Dios que es
Cristo venga y reine en nuestra vida. Para que seamos testigos del Amor de Dios
en el mundo en el que vivimos.
San Pablo nos dio una tarea para esta vida: Cambiar la manera de pensar, de un modo
mundano a la manera de pensar de Cristo. Para ssí tener los mismos pensamientos
y sentimientos de Jesús, el Hijo de Dios, el Hermanos y el Servidor Universal. “Y
no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la
renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad
de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto. (Rm 12, 2)- Esto es posible
si Cristo habita por la fe en nuestro corazón, sí se cumple su promesa: “Yo
estaré siempre con Ustedes” (Nt 28, 20)-
Publicar un comentario