EL CAMINO
DE LA VERDAD ES CRISTO JESÚS.
Dichoso
aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se
burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos.
(Slm 1, 1-2)-
El hombre
que se excluye de la Comunión con Dios y con los demás.
Esto dice
el Señor: "Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón. Será como un cardo en
la estepa, que nunca disfrutará de la lluvia. Vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable. (Jeremίas 17, 5-7)-
Es el hombre que pone su
confianza en la “carne”, en su riqueza, en su poder, en los amigos que tienen fama,
prestigio o poder; se arrodilla ante el oro y ante el poder, ante los ricos y
los poderosos. Es el hombre que ha caído en el peor de los enemigos de la realización
humana: “el individualismo” que cuando reza dice: ¡Cuánto tienes, cuánto vales!
No se preocupa por los que sufren o por los necesitados. Este adversario de la
Humanidad encuentra su fuerza en la mentira que proclama: ¡Qué vales por lo que
tienes, puedes o sabes! Es el hombre encerrado en su propio Ego. Es la
enfermedad del siglo, no respeta edades, ni sexos, ni estratos sociales, ni
religiones.
Frente al hombre de la mentira
se levanta el hombre de la Verdad. El que vale por lo que es persona valiosa y
digna.
Bendito el
hombre que confía en el Señor y en él pone su esperanza. Será como un árbol
plantado junto al agua, que hunde en la corriente sus raíces; cuando llegue el
calor, no lo sentirá y sus hojas se conservarán siempre verdes; en año de
sequía no se marchitará ni dejará de dar frutos. (Jer 17, 8- 9)-
Es la
verdad que nos hace libres para amar y para servir; se preocupa por los demás,
se comunica con ellos, se reconcilia y comparte con todos, lo que sabe, lo que
tiene y lo que es. Su confianza está puesta en Dios que es Amor, Perdón y
Misericordia.
La fe y las
obras de la caridad son inseparables.
El corazón
del hombre es la cosa más traicionera y difícil de curar. ¿Quién lo podrá
entender? Yo, el Señor, sondeo la mente y penetro el corazón, para dar a cada
uno según sus acciones, según el fruto de sus obras". (Jer 17, 10)-
Sólo Cristo
puede sanar nuestros corazones heridos por la mentira, la envidia, el odio, la
hipocresía y la maledicencia.
Pero Dios, rico en misericordia,
por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros
delitos, nos vivificó juntamente con Cristo - por gracia habéis sido salvados -
y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de
mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su
bondad para con nosotros en Cristo Jesús. (Ef 2, 4- 7)-
La fe es la
respuesta que damos a la Palabra de Dios.
“Lo que se
siembra es lo que se cosecha, el que siembra en la carne, de la carne cosecha
corrupción, y el que siembra en la ¡Verdad, de la Verdad cosecha Vida eterna!”.
(cfr Gál 6, 7-8)-
¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: «¿Tengo fe», si no tiene obras?
¿Acaso podrá salvarle la fe? Si un hermano o una hermana están desnudos y
carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: «Idos en paz,
calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué
sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta. (Snt 2, 14-
17)-
En esto hemos
conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros
debemos dar la vida por los hermanos. Si alguno que posee bienes de la tierra,
ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede
permanecer en él el amor de Dios? (1 de Jn 3, 16- 17)- Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con
un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. (Cfr Lucas 8, 15)-
No basta con escuchar la
Palabra, hay que ponerla en práctica (Snt 1, 22)- Para hacerse Familia de
Cristo: Pero él les respondió: «Mi
madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen.»
(Lc 8, 21)- La escucha y obediencia de la Palabra nos levanta de la Mesa de los
demonios para sentarnos a la Mesa del Señor. Para ofrecer nuestros sacrificios
a Dios y no a los demonios. (1 de Cor 10, 21)-
Lo
que significa salir del “individualismo” para ser Comunidad fraterna, solidaria
y servicial. La fuerza de este Comunidad es el Amor y la humildad que vienen de
la Verdad que nos hace libres (cfr Jn 8, 32)-
Ahora
podemos salir fuera. pasando por la Puerta estrecha, Cristo Jesús, para ir y extender la mano a una persona concreta
y ayudarla a levantarse para que camine en la Verdad y viva con dignidad.
El
“individualismo”, hijo de la soberbia y de la mentira, tiene descendencia como
son el “conformismo” y el “totalitarismo”, ninguno de los tres realiza, todo lo
contrario, son enemigos de la realización humana. Por eso Jesús nos dice: “Vigilen
y oren para no caer en la tentación,” de encerrarse en sí mismos. (Mt 26, 41)-
No
abandonen el Camino de la Verdad que es Cristo para que sean hombres y mujeres responsables,
libres y capaces de amar y de servir, especialmente a los menos favorecidos:
las viudas, los huérfanos, los pobres, los enfermos y los extranjeros- (cfr Is
1, 16ss)-
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