OS EXHORTAMOS A QUE DEIS PRUEBAS DE NO HABER RECIBIDO EN
VANO LA GRACIA DE DIOS.
Os exhortamos a que deis
pruebas de no haber recibido en vano la gracia de Dios, pues dice él en la
Escritura: «En el tiempo propicio te escuché, y te ayudé en el día de
salvación.» Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación. A nadie
queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer caer en descrédito
nuestro ministerio, antes al contrario, queremos acreditarnos siempre en todo
como verdaderos servidores de Dios. (2Co 6, 1-4ª)
Las señales son los frutos
de conversión: la liberación, la reconciliación, la nueva creación y la
promoción, el discipulado, llamados a seguir a Cristo. “Vosotros sois nuestra carta, escrita en
nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Evidentemente sois
una carta de Cristo, redactada
por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu
de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones.” (2 de Cor 3, 2- 3)
Lo que la
carta dice: "antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios:
con mucha constancia en tribulaciones, necesidades, angustias; en azotes,
cárceles, sediciones; en fatigas, desvelos, ayunos; en pureza, ciencia,
paciencia, bondad; en el Espíritu Santo, en caridad sincera, en la palabra de
verdad, en el poder de Dios; mediante las armas de la justicia: las de la
derecha y las de la izquierda; en gloria e ignominia, en calumnia y en buena
fama; tenidos por impostores, siendo veraces; como desconocidos, aunque bien
conocidos; como quienes están a la muerte, pero vivos; como castigados, aunque
no condenados a muerte; como tristes, pero siempre alegres; como pobres, aunque
enriquecemos a muchos; como quienes nada tienen, aunque todo lo
poseemos."(2 de Cor 6, 4- 10)
El yugo de
Jesús es el amor, uncidos con Jesucristo para caminar, trabajar, servir, vivir
y aprender de él. Ser equipo con Jesús y con los suyos para juntos,
padecer y sufrir con él, para también
vivir y reinar con él (2 de Tim 2, 10-11) Seamos amigos de Jesús y de sus
amigos para poder caminar con ellos. Así lo dice el apóstol Pablo:
"¡No
unciros en yugo desigual con los infieles! Pues ¿qué relación hay entre la
justicia y la iniquidad? ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas? ¿Qué armonía
entre Cristo y Beliar? ¿Qué participación entre el fiel y el infiel? ¿Qué
conformidad entre el santuario de Dios y el de los ídolos? Porque nosotros
somos santuario de Dios vivo, como dijo Dios: Habitaré en medio de ellos y
andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Por tanto, salid
de entre ellos y apartaos, dice el Señor. No toquéis cosa impura, y yo os
acogeré. Yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas,
dice el Señor todopoderoso"(2 de Cor 14- 18)
¿Qué mezcla hay entre la luz y
las tinieblas? Al apóstol nos exhorta a dar muerte al hombre viejo: "Por tanto, mortificad vuestros miembros
terrenos: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es
una idolatría, todo lo cual atrae la cólera de Dios sobre los rebeldes, y que
también vosotros practicasteis en otro tiempo, cuando vivíais entre ellas. Mas
ahora, desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y
palabras groseras, lejos de vuestra boca. No os mintáis unos a otros. Despojaos
del hombre viejo con sus obras,"(Col 3, 5- 9) Esta es la mitad, la otra
mitad es buscar a Dios de todo corazón:
"Huye de
las pasiones juveniles. Vete al alcance de la justicia, de la fe, de la
caridad, de la paz, en unión de los que invocan al Señor con corazón puro.
Evita las discusiones necias y estúpidas; tú sabes bien que engendran
altercados. Y a un siervo del Señor no le conviene altercar, sino ser amable,
con todos, pronto a enseñar, sufrido, y que corrija con mansedumbre a los
adversarios, por si Dios les otorga la conversión que les haga conocer
plenamente la verdad,"(2 de Tim 2, 22- 25)
"Revestíos, pues, como elegidos de Dios,
santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre,
paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene
queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por
encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y
que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido
llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos."(Col 3, 12- 15)
Todos sabemos
que la vida cristiana es un don y una lucha, es don y conquista, por eso Jesús
nos dice recomienda a orar siempre para no caer en tentación. ((Mt 26, 41)La Fe
nos deja luz, fuerza y amor. Luz para discernir entre lo bueno y lo malo. Fuerza
para rechazar lómalo y para hacer lo bueno y amor a Dios y a los hombres, oir
eso el apóstol nos recomienda: "No extingáis
el Espíritu; no despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo
bueno. Absteneos de todo genero de mal. Que El, el Dios de la paz, os
santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el
cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel
es el que os llama y es él quien lo hará. Hermanos, orad también por
nosotros."(1 de Ts 5, 19- 25)
Obremos siempre
con una conciencia recta: Para la gloria de Dios y para el bien de las almas.
El que ama a Dios que ame también a los hermanos.
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