MARÍA MAGDALENA, EL PRIMER APÓSTOL DE LA RESURRECCIÓN.

 


MARÍA MAGDALENA, EL PRIMER APÓSTOL DE LA RESURRECCIÓN.

¿Quién es María Magdalena? Para muchos es María, la hermana de Marta y de Lázaro. Aquella que sentada a los pies de Jesús lo escuchaba con amor y con atención, mientras que Marta se afanaba por los quehaceres de la casa. ¿Será la misma de la cual liberó de siete espíritus? "Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios," (Lc 8, 1- 3) María Magdalena es “María de Magdala” Una mujer adinerada con mucha influencia social que estaba metida en la industria pesquera de aquella región cercana a Betania, la ciudad de Marta y Lázaro, que influyó en la vida de Jesucristo. (Magdala, actual Migdal, Israel) Para la Iglesia de occidente: María de Betania, hermana de Lázaro y Marta, María la pecadora que ungió los pies de Jesús y  María Magdalena de la que Jesús liberó los siete espíritus, son la misma persona. Para muchos es la mujer adultera a la que Jesús defendió contra sus acusadores para luego decirle: "Tampoco yo te condeno: Vete en paz y no vuelvas a pecad"

La Iglesia Católica ha reconocido la santidad de la Magdalena y la ha proclamado santa. En 2016 el papa Francisco la nombró apostola apostolurum, “la apóstol de los apóstoles” —no en vano, según la Biblia, fue la primera en ver a Jesús resucitado— y desde entonces su fiesta litúrgica se celebra el 22 de julio. Pero, ¿era o no una prostituta? Jennifer Ristine considera que ha habido “muchas malinterpretaciones en la vida de María Magdalena”. Jennifer Ristine, autora de ‘María Magdalena: percepciones desde la antigua Magdala’ es una mujer consagrada y miembro del Movimiento Regnum Christi. Originaria de Chicago, dirige actualmente el Instituto Magdalena en Magdala, (Israel). “Mis conclusiones no son necesariamente novedosas. Lo que es único en esta narrativa es la integración de la arqueología en un contexto histórico y geográfico en la vida de María Magdalena”, asegura.

El Relato evangélico.

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.»Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras. (Jn 20, 11- 18)

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Hace escasos tres días de la muerte de Jesús, María Magdalena fue una de las mujeres que con prisa embalsamaron el cuerpo de Jesús para depositarlo en el sepulcro. Al amanecer del primer día de la semana, el domingo, llega para embalsamar el cuerpo de Jesús. Ella permanece junto al sepulcro, mientras que Pedro y Juan regresan a casa. Llorando se asoma al sepulcro y ve dos ángeles que le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» Mateo, el evangelista nos dice: "El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba."(Mt 28, 5- 6)

Volvamos a Juan: Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.” Al igual que los testigos de Emaús no lo reconocieron lo confundieron con un forastero. (Lc 24, 13ss) ¿Por qué no lo reconocieron? Porque Jesús no es el mismo, pero es el mismo, Ahora se trata de Jesús resucitado y glorificado, se trata del mismo, pero, no es el mismo. La mujer lo identifica con el jardinero. Que le pregunta: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: Mujer, ¿Por qué lloras? ¿A quién  buscas? Mujer es un título, no es el nombre, Mujer significa que Jesús resucitado implica a María Magdalena con un sentido Mesiánico, esta mujer tiene una Misión que está a punto de revelarse.

Entonces el Resucitado le llama por su nombre. Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» El gozo de aquella mujer la impulsa a postrarse y abrazar a Jesús, es  su Maestro y es su Señor. Dícele Jesús: “No me toques, que todavía no he subido al Padre.” Algunas biblias dicen: “No me retengas” que aún no he terminado. Es la experiencia como la de Pedro, Santiago y Juan en el monte Tabor: Señor, ¿quieres que hagamos tres chozas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías? No quieren que la experiencia pase, quieren que se quede, que permanezca, que dure. La Misión de Jesús no ha terminado, ni la nuestra, nos falta mucho, levántate, toma tu calmilla y vete a casa. (Mc 2, 11).

Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.»Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras. Ella es implicada en la Misión de Jesús, ahora es su embajadora, su apóstol, su misionera, su evangelizadora, es la primera testigo de la Resurrección del Señor Jesús. Para la época de Jesús la Mujer era de segunda, tercera o cuarta categoría, no eran aceptadas como testigos. Pero Jesús resucitado la levanta y la pone como “La Apóstol de los Apóstoles” Como la “Primer Mujer Misionera” ¿Qué hizo ella para lograr lo anterior? Amaba con todo su corazón a Jesús. Por eso lo buscaba.  Estaba de madrugada buscando el cuerpo de Jesús, lloraba buscándolo y lo llamó como era su costumbre hacerlo: Rabbuní, es decir, Maestro. El que enseña el Camino del Amor, de la Verdad y de la Vida. Ahora vete a evangelizar y a dar testimonio que Jesús, el crucificado está vivo, ha resucitado y ha sido constituido como Señor y Mesías. María Magdalena es la ahora la evangelizadora de los Evangelizadores.

La experiencia con Jesús el Resucitado, es el Motor de la vida Nueva. ¿Qué sigue después de la experiencia? La experiencia se da en el corazón. “Nos enamoramos de Jesús y de todo lo que él ama. “Amó a su Iglesia y se entrego por ella” No enamoramos de la Oración y de su Palabra, Palabra y Oración nos llenan de Cristo. Nos enamoramos de la Iglesia como ella es y no como nosotros quisiéramos que fuera. Nace en nosotros el amor al servicio y aparecen los carismas que crecen con el ejercicio de ponerlos en práctica. Aparece en nuestro interior el Gozo del Señor. Gozo inefable, no hay palabras para explicarlo. A todo lo anterior lo llamamos la “Experiencia de la Resurrección” que nos invita y nos lleva a edificar la Iglesia.  

No tengáis miedo, recordemos las maravillas que el Señor realizó en María Magdalena y que ahora realza en nosotros: "Donde abundó el pecado sobre abunda la Gracia de Dios" (cf Rm 5, 20)

 

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