ALABANZA, ORACIÓN PODEROSA (2)

ALABANZA, ORACIÓN PODEROSA (2)

Hagamos un recorrido por nuestra vida cotidiana y vamos encontrar momentos de cruz; momentos de lucha y momentos de llenos de esplendor y gozo; no todo es bonito ni todo es dolor: la fe cristiana es una fe pascual: cruz y resurrección son dos momentos inseparables; encontramos que podemos visitar las tres Montañas:

·       El Monte de las Bienaventuranzas (Mt 5, 3- 10)

Alabar a Dios en el sufrimiento y en dolor por servir a Jesús o por vivir la vida de los hijos de Dios. “Salta de gozo cuando te insulten, persigan y calumnien... siéntate feliz y revienta de gozo cuando seas pobre o sientas hambre, o llores desconsolado... alégrate y regocíjate y salta de alegría en tu corazón, te repito de nuevo ahora aunque tus lagrimas sean de sangre alégrate y da gracias a Dios. (Mt 5, 12 y Lc 6, 23)

·       En el Monte Calvario (Lc 23, 33- 46)

El triunfo del Señor sobre la Cruz nos ha ganado la Redención: el perdón de nuestros pecados, la paz que solo puede brotar del corazón de Cristo traspasado por la lanza. Sin cruz no hay resurrección; sin cruz no hay luz, no hay vida. “Gracias por los momentos de Cruz. Padre celestial te bendigo y te glorifico, por mis momentos de Cruz cuando las cosas no salen como yo quisiera, cuando experimentó el fracaso, el rechazo de los demás, cuando mis planes me salen mal, te Alabo, te bendigo con cariño Padre bueno y bondadoso.” Gracias Padre eterno, Aleluya Señor, aunque yo no entiendo la razón de mi Cruz, de mi dolor inmenso, acepto que son inyecciones de amor que tu en tu gran misericordia me das para purificarme; yo se que es una delicia entrañable de tu amor... yo se que me amas y que en cada momento me das lo mejor, lo que más necesito, los regalos más bello de tu mismo corazón (Mt 10, 30).

·       En el Monte Tabor. (Lc 9, 28- 36)
La Experiencia de conocer a Cristo no puede ser algo del pasado, sino la bellísima realidad de “vivir en Cristo”; de experimentar su amor y su perdón; de abrazar su voluntad. Del Gozo del Tabor es la fuente de la entrega, de la donación y del servicio. Vive siempre con gozo: alaba, bendice, da gracias, glorifica al Señor de la Gloria en todo momento y lugar. Escucha las palabras que el Espíritu Santo pone en la boca del apóstol Pablo: “Llenaos con el Espíritu Santo, y recitad entre vosotros salmos, himnos, cánticos inspirados. Cantad y tocad para el Señor con todo vuestro corazón.” (Ef. 5, 19.) El canto que dice: Yo te alabo con el corazón; yo te alabo con mi boca; yo te alabo con mis manos; yo te alabo con mis pies; yo te alabo con mi alma”, además de ser una alabanza es también una enseñanza: toda nuestra vida debe estar empapada de alabanza:

·       Alabar e Dios en momentos difíciles. (Mt 10, 26- 30)
Cuando tenemos un accidente o una catástrofe: salir de un accidente automovilístico con huesos rotos, con el rostro desfigurado, con perdidas totales, aún de vidas humanas y poder decir: “Bendito seas Padre celestial, te Alabo y te bendigo, porque se que me amas y que hasta los cabellos de mi cabeza están contados . Y se que Tú escribes recto en renglones torcidos y que todo lo haces para bien de los que te aman.

·       Alabar al Señor frente a la enfermedad y frente a la muerte. (Flp 1, 18- 24)
Alabar al Señor cuando nos va bien es fácil, no nos cuesta tanto trabajo. Pero queremos  recordar el Mandato: “Vive con gozo dando gracias a Dios y alabándolo por todo, en cada momento, en cada minuto del día, en cada circunstancia, en la enfermedad, en la vida y en la muerte”; porque la muerte es para un cristiano el día más grande de su vida, la fecha de su entrada en el cielo eterno. Sabían ustedes que la fiesta de los Santos se celebra no el día en que nacieron sino el día que murieron.

·       Alabar a Dios en las tentaciones (2 Cor 12, 9- 10)
Dos textos de Pablo me animan a decir que Dios debe de ser Alabado aún en los vicios y pecados.  Primer texto: Rom 7, 18; “siempre hago lo que no quiero... me siento vendido y esclavizado al pecado”; Segundo texto: 2ª Cor. 12, 9; “un demonio de Satanás me abofetea, es el aguijón de la carne que humilla a San Pablo y frente al cual el Señor le dice; “te basta mi gracia, que en la flaqueza se muestra mi poder”. Por eso Pablo dice “Gloria a Dios, que soy débil, porque siendo débil me convierto en un candidato para que en mí se manifieste el poder de Dios”.

En el libro de Hechos de los Apóstoles, cuando Pablo y Silas estaban encarcelados, nadie pudo callarlos: comienzan a Alabar a Dios en voz alta para que todos los oyeran (Hc 16, 25-26) .Alabanza que trajo sobre ellos la fuerza liberadora del Señor y el don de la fe para los paganos que pidieron su bautismo. Cuando experimentemos la fuerza del pecado sobre nosotros, cuando te presionen las drogas, el tabaco, el alcohol, el sexo, la falta de caridad... Alaba a Dios... con palabras que los demás te puedan oír... con tu mirada puesta en el Señor, alábalo y glorifícalo y el romperá esas cadenas, abrirá las puertas de la cárcel y como lo hizo con Pedro dependerá su mano misericordiosa.

El pecado que más atenta contra la Alabanza es la soberbia: Querer ser como Dios, ser Dios para los hijos, vecinos o discípulos. El orgullo, es querer saber más que Dios, creerse infalible de palabra y vida aún entre familiares y amigos; la vanidad es querer ser más que los demás, el más fuerte o el más sabio, la más guapa o más elegante. La avaricia; es querer tener más que los demás, en dinero, honores, gloria, placer, es quedarse con dinero que le pertenece al hermano o al empleado... es idolatría y la raíz de todos los males  (Col 3, 5), porque su Dios no es el Señor, sino el dinero, el poder, el placer, le robáis al vecino y al mismo a Dios su Gloria, Propiedades y Honor.

·       Alabar a Dios en las batallas de la vida (1 Pe 5, 8- 10)
La vida cristiana es un Don de Dios, pero también es una lucha y es un proceso, el diablo y el mundo tratan de quitarme la fe en Dios y la fe en Cristo, pero mi mayor enemigo es mi propia carne. Mi soberbia, mi orgullo, mi vanidad, mi avaricia, mi egoísmo, mi lujuria, mi ambición. No obstante, puedo escuchar la Palabra del Señor que me dice; “No tengas miedo, yo estoy contigo, eres de gran valor y yo te amo” (Is 43, 1-5) Jesús le dice a Pedro; “Satanás ha pedido permiso para sacudirte como si fueras hoja de trigo, pero yo he orado por ti”. (Lc 22, 31) La oración de Jesús es poderosa, porque él está en la voluntad de Dios; el que no abraza la voluntad de Dios está en pecado y entonces las alabanzas son como las palabras bellas que le puede decir a un amigo cuando a la vez le está dando un puñetazo en el estomago: “Gracias Dios mío por las pruebas que la vida me presenta”. “Bendito sea Señor por la enseñanza que me das en cada prueba”. La razón la encontramos en la Sagrada Escritura: “todo el que se decide seguir a Jesús que se prepare para la prueba” (cf Eclo 2, 2- 5).

La vida Cristiana esta llena de pruebas, que son dones  y enseñanzas del Señor, tiene como finalidad la purificación del corazón, podemos decir que en cada prueba hay una visita del Señor a sus amigos; y el Señor nos visita para consolarnoa o para corregirnos; por eso en la pruebas recurramos a la Oración de Alabanza para espantar, y echar FUERA LAS HUESTES DEL DIABLO. Cuando la tentación toque a tu puerta y te diga: “Déjame entrar”, “dile no, no, no Cristo vive en mí y no hay lugar para ti”. Cuando el aguijón de la carne  te muerda, no te asustes, deja de exagerar, deja de justificarte, y comienza a Alabar a Dios, a bendecirlo, y a darle gracias, aún en medio de las tentaciones.

Hacer la voluntad de Dios es una alabanza; cumplir sus mandamientos es una Alabanza; amar a los hombres es una alabanza al Señor; vivir en su presencia es una Alabanza; es vivir con fe, en Dios y en Cristo. El que Alaba a Dios nunca está sólo, Dios está siempre a su lado con mucho amor.

D. El camino de la alabanza

Caminante no hay camino, el camino se hace al andar. Es cierto, no sabemos orar, pero a orar se aprende orando; digamos a Dios: “Gracias Señor, porque estás ahora mismo aquí a mi lado, amándome y cuidándome, Alabado seas Señor. Ten misericordia de mí. Yo confió en ti, que perdonas mis pecados por la sangre de Cristo, deseo hacer en todo tú voluntad... yo quiero ser bueno, servir a mis hermanos, cantar tus alabanzas, con mi lengua y con mi vida... gracias por todo lo que me regalas en cada minuto del día, mis manos, el aire, el sol, los vecinos, la lluvia, la tormenta, el dolor... Alabado seas por todo mi Señor. Enséñame el camino de la alabanza”. ¿De dónde bota la fuerza de la Alabanza?. Podemos responder sin miedo: “Del encuentro con Cristo”.

El encuentro con Cristo deja en hombre una doble certeza: la certeza de que Dios nos ama y la certeza que también nosotros lo amamos. Encuentro liberador y gozoso, fuente de alabanza. Fuente de la vida espiritual y de la vida que se transforma en oración poderosa es el Encuentro con Cristo. Encuentro liberador porque nos quita las cargas y gozoso por que experimentamos el gozo de la Resurrección. Encuentro que deja en nosotros una nueva identidad y nos da el poder para iniciar una nueva historia que hace brillar en nuestro rostro la “Gloria de Cristo,” de la misma manera como en rostro de Cristo brilla la gloria del Padre. (2Cor  4, 6) Y, ¿ahora qué?


1.- Recibir la Luz del Espíritu Santo (Jn 16, 7; 16, 8) “El Espíritu Santo ilumina mis tinieblas para que yo reconozca mis pecados, genera en mí el arrepentimiento; que me da el perdón de los pecados”. (la Palabra de Dios y los Sacramentos nos dan Espíritu Santo)

2.- Permanecer en la gracia de Dios (Jn 15, 9) “Permanecer en mi amor, para que podáis participar de mi amor, de mi gozo y de mi paz”.

3.- Dejarse conducir por el Espíritu Santo (Rom 8, 14).  El Espíritu Santo nunca llevará al cristiano a un lugar a donde pueda perder la gracia de Dios, no lo llevará a las tinieblas, sino que lo lleva a los terrenos de la libertad,  de la vida, del perdón, del amor, de la santidad, es decir; a los terrenos de Dios porque Dios es libertad, es vida, es perdón, es santidad.

4.- Dar fruto (Jn 15, 8) “Mi Padre recibe honor y gloria cuando ustedes dan fruto y llegan  a ser discípulos míos”. El fruto es el amor, el fruto es Cristo, es el hombre nuevo, capaz de cantar el canto nuevo, el canto del amor, del servicio, de la entrega y de la donación que hace que el cristiano sea Alabanza de la Gloria de Dios.

5.- Ser ofrenda. (Rom. 12, 1). “Os pido  pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que os ofrezcáis como sacrificio vivo, Santo y agradable a Dios. Este ha de ser vuestro autentico culto”. Alabar a Dios con nuestros labios sin ofrecerle nuestra vida, nuestra voluntad y nuestro corazón, me hacen recordar las palabras de Jesús con el Evangelio de San Mateo: “No todo el que me diga Señor, Señor  entra en la casa de mi Padre “. Casa de oración y Alabanza, casa de bendición  y pureza, en la cual nadie vive para sí mismo, sino para Dios y para sus vecinos, para sus hermanos y aún para sus enemigos, por quienes hemos de Alabar y bendecir al Señor, mañana, tarde y noche, es decir; siempre.

La Alabanza continua es la expresión más bella de la fe en Dios, de la confianza en el Señor y tiene que ser sincera, de verdad y por lo tanto acompañada de gozo y de acción de gracias a Dios por todo y en todo... porque todo lo que ocurre es para bien de los que aman al Señor (Rom 8, 28); que se preocupa tanto por mí que hasta los cabellos de mi cabeza los tiene contados

Con los discípulos de Emaús digamos “quédate con nosotros Señor”. Con Zaqueo sintamos el deseo de conocer a Jesús y llenos de gozo abrámosle las puertas del corazón al que es Bendito por los siglos; al Glorioso, al Inmortal, a Jesucristo el Señor, para que encienda en nosotros el fuego de su amor y el Don de la Alabanza.

Para que la oración de la Alabanza sea poderosa exige que vaya acompañada por las obras de la fe, los frutos del Espíritu o designados también como “Las obras de Misericordia”, una Alabanza sin obras está vacía, de la misma manera que una fe sin obras está muerta.


Por Cristo con El y en El, a ti Padre celestial en la unidad con el Espíritu Santo todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.


Pbro. Uriel Medina Romero

1 comentario:

  1. Gracias padre uriel.q Dios aumente dia a dia la sabiduria para seguir evangelizandonos.Dios le bendiga.muy hermoso y me cuesta practicarlo y sobre todo es una esperanza con lo q estoy viviendo.

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