EL VENCEDOR SERÁ VESTIDO CON VESTIDURAS BLANCAS Y LO SENTARÉ EN MI TRONO

 




EL VENCEDOR SERÁ VESTIDO CON VESTIDURAS BLANCAS Y LO SENTARÉ EN MI TRONO

Al ángel de Sardes.


Yo, Juan, escuché al Señor que me decía: «Escribe al ángel de la Iglesia en Sardes:
“Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tus obras, tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Sé vigilante y reanima lo que te queda y que estaba a punto de morir, pues no he encontrado tus obras perfectas delante de mi Dios. Acuérdate de cómo has recibido y escuchado mi palabra, y guárdala y conviértete. Si no vigilas, vendré como ladrón y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes en Sardes unas cuantas personas que no han manchado sus vestiduras, y pasearán conmigo en blancas vestiduras, porque son dignos. El vencedor será vestido de blancas vestiduras, no borraré su nombre del libro de la vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. (Apoc 3,1-6)

A la comunidad de Sardes, san Juan le envía una de las siete cartas a las comunidades de Asia. Lo hace en nombre de Jesucristo resucitado y glorificado. “Conozco tus obras y no son gratas agradables a Dios.” Has perdido la Gracia de Dios, tu fe, tu esperanza y tu caridad están muertas en ti. Te has desviado hacia izquierda y derecha (Jos 1, 6) Tu vida es mundana y pagana, le sirves a los ídolos y no a Dios. “Vigila y ora para que te puedas levantarte y camines según Dios. Acuérdate de tus mejores tiempos, cuando me eras fiel y amabas tu Comunidad. Cuando escuchabas mi Palabra y la guardabas, la ponías en práctica, entonces tus frutos eran buenos, pero ahora, te guían otros espíritus que no pertenecen a la fe y te han llevado al pecado. (Rm 14, 23)

Vigilad significa conócete, date cuenta donde has caído, reconoce tus defectos y tu pecaminosidad. Vigilad significa conviértete para que puedas despojarte del traje de tinieblas y te revistas de justicia y santidad. (Ef 4, 24) Vigilad significa lucha contra tu ego, contra el hombre viejo (Ef 4, 23) y contra tus vicios, huye de tus pasiones y de tu corrupción (2 de Tim 2,22; 2 de Pe 1, 4b). Tienes contigo una “Pequeña comunidad” Una Pequeña porción de fieles creyentes que me aman y me sirven, son de los que son pobres, compasivos y misericordiosos (Mt 5, 3ss) Y no han enlodado sus vestiduras, son poseedores de mi Gracia son columnas que te sostienen para no ser destituido. Vuélvete al Camino, porque, sino, vendré y te quitaré mi Candelabro de tus manos, te retiraré mi Poder, y vas a dar lástimas.

Te prometo que si te conviertes y luchas, podrás vencer al mal con mi Gracia. Te revestiré con vestiduras blancas de salvación (Is 61, 10). Tu nombre seguirá con vida en mi Libro, no te borraré, y daré testimonio de ti ante mi Padre y los Ángeles. Pero si no te conviertes no serás de los míos, y, yo no estaré contigo. Está carta fue para el Ángel de Sardes y para todos los creamos en Jesús. Él promete grandes bendiciones, pero si nos desviamos, no hay bendiciones. Y quedamos al margen del Camino. El Señor nos invita a caminar con Él, trabajar y servir con Él, para vivir y reinar con Él (2 Tim 2, 10-11)

Carta al ángel de Laodicea.

Escribe al ángel de la Iglesia en Laodicea: “Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios. Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca. Porque dices: ‘Yo soy rico, me he enriquecido, y no tengo necesidad de nada’; y no sabes que tú eres desgraciado, digno de lástima, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas; y vestiduras blancas para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para untarte los ojos a fin de que veas. Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete. Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.
Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”, (3,14-22)

“Conozco tu obras” “Conozco tu conducta” “Conozco tus actitudes y tus acciones.” Haces cosas buenas, pero, también haces cosas malas. De la mezcla del bien y el mal resulta tibieza. La tibieza es una modalidad de pecado que esclaviza, ataranta, oprime y mata (Rm 6, 20- 23; Ef 2, 1- 3) “No eres ni frío, porque vas al culto, rezas y hasta haces obras de caridad. Pero no eres caliente porque no me amas y no me sigues, y por lo tanto, no me sirves con entrega, donación y fervor. ¡¡¡Ojalá fueras frío o caliente!!! Pero, por tu tibieza, voy a excluirte de mi Cuerpo, te voy a vomitar de mi boca. La tibieza es una modalidad de pecado, es una ceguera espiritual que impide que nos veamos como Dios nos mira, con amor, con verdad y con justicia (cf EF 5, 9).

Dices que eres rico, tu riqueza es tu dinero, tus propiedades, tus lujos, tus placeres, tu dominio sobre la gente. Nada Te falta, lo tengo todo o casi todo, lo único que te falta es la felicidad que viene de Dios. Por el pecado has perdido la Gracia, eres un desgraciado, está muerto y vacío. “despójate de tu traje de tinieblas y revístete de Luz, con vestiduras blancas y revístete de Jesucristo” (Rm 13, 13- 14) Con otras palabras: Arrepiéntete y conviértete para que puedas servirme a mí y no al dinero (Mt 6, 24) Déjate conducir por mi Palabra para que tengas fe, me obedezcas y me ames (Rm 10, 17; Jn 17, 17; 2 de Tim 3, 14- 17) La Palabra es Luz que ilumina el camino para llegar a la casa del Padre (Jn 8, 12) Es Luz que ilumina las tinieblas del corazón para reconocer nuestros pecados (1 de J 1, 8-9)La Palabra de Dios es el colirio para los ojos, los cura y los limpia para que podamos ver las Maravillas de Dios.

La Palabra de Dios es la semilla del Reino, el que la escucha y la obedece, e abra la puerta del corazón a Cristo para que entre en su vida. Lleva en sus manos la Espada de doble filo, el Perdón, la Paz, la Resurrección y el don del Espíritu Santo. Son como la dote del Novio para la Novia, el Novio es Cristo y la Novia es la Iglesia.

Lucha para que puedas vencer a tu enemigo. No salgas a pelear en la calle, o en los terrenos de tu adversario, permanece en tu Casa, en la Gracia de Dios, No te bajes de la Cruz, porque entonces pierdes (Gál 5, 24). Que tus armas sean la fe, la esperanza y la caridad, la oración, la Palabra de Dios, las Obras de la Misericordia y las virtudes cristianas, con el bien vences al mal (Rm 12, 21) Al vencedor lo sentaré en mi trono para que tenga vida y pueda darla a los más pobres: El trono de Jesús en esta vida fue la Cruz, y desde allí venció al mundo, al maligno, al pecado y a la muerte. Permanecer en la Cruz de Cristo equivale a permanecer en su Amor (Jn 15, 9) La Cruz y el Amor son inseparables, son la señal de los cristianos. Bajarse de la Cruz es perder la Gracia de Dios.

Al que me ama lo corrijo, para que pueda dar más fruto, y fruto en abundancia. Te has decidido servir al Señor, prepárate para la prueba (Eclo 2, 1-2) En la prueba el Señor nos poda, para que los frutos sean bueno, jugosos y sabrosos. (Jn 15, 1-3) La carta de san Juan para el ángel de Laodicea, es también para todos los que tengan oídos para que oigan lo que el Espíritu dice a las iglesias. La invitación a convertirse y a luchar es para todos lo que creyendo en Cristo, quieran salvarse.

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