3. LA REVELACIÓN DE DIOS

 


1.- La Revelación.

“Así también nosotros, mientras éramos niños, estábamos sujetos a servidumbre bajo las cosas elementales del mundo. Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.… (Gál 4, 4ss)

El hombre nacido de una raza pecadora, no sabe siquiera exactamente lo que Dios quiere de él. Por esta razón Dios desde el comienzo de la historia se ha revelado a los hombres por medio de muchas maneras, pero siempre para ir preparando y dar a conocer su deseo de salvación para todos los hombres. Así podemos ver que el Antiguo Testamento se reveló en primer lugar a Abraham, Moisés y luego a los profetas.

En los últimos tiempos Dios se comunica a los hombres por medio de Jesucristo, su Hijo, plenitud de la Revelación del Padre. (Heb 11,1). Pablo manifiesta el Misterio al decirnos: “llegada la Plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo nacido de Mujer” (Gál 4, 4). La buena noticia es que viene a liberar a los oprimidos de la esclavitud de la Ley a traernos a Dios.

 

Con el nacimiento de Jesús, Dios se revela, se manifiesta y se comunica con toda la humanidad, Jesús es destinado a todos los hombres. La revelación de Dios, no obstante estar destinada a todos, no todos la ven, la razón es que no todos tienen el corazón disponible para ello.

Hoy al igual que hace dos mil años, cuando Jesús nacía en el pesebre de Belén, los mensajeros de Dios fueron los encargados de comunicar a los hombres el “Acontecimiento más grande de todos los tiempos” Ellos, los mensajeros no fueron enviados a todos para revelar el Nacimiento. Hoy al igual que entonces, Dios no a todos permite ver su Revelación, no porque él no quiera, sino por la negativa de los hombres y el endurecimiento de sus corazones.

 

2.- Los que no vieron la revelación de Dios.

Hoy como hace dos o cuatro mil la pedagogía de Dios para darse a conocer y manifestar el Misterio de su voluntad, no ha cambiado. Existe grupos de personas que tienen unas notas especiales a quienes podemos afirmar no se les comunicó la noticia del Nacimiento de Dios entre los hombres.

a) Los Sumos sacerdotes.

Sería porque estaban muy ocupados en los asuntos del Templo o en leer las Sagradas Escrituras, pero lo cierto es que cuando los Reyes Magos llegan con ellos preguntando dónde podían encontrar al Rey de los judíos que acaba de nacer, sencillamente, aún sabiendo que nacería en Belén de Judá y que era el tiempo marcado por las Escrituras (MT 2,4), ni siquiera se preocuparon por ir a investigar. Los sacerdotes del Templo de Jerusalén, no vieron la Revelación de Dios.

b) Los gobernantes o poderosos del momento.

Al Cesar de Roma, que dominaba en Israel en ese momento, a sus gobernantes, a sus oficiales y soldados tampoco se les envió un mensajero para darles a conocer lo que estaba pasando en el pesebre de Belén. Tal vez estaban muy ocupados en adquirir poder político sobre los pueblos y sobre las personas.

A pesar de que no se les envió mensajero, con la visita de los Reyes Magos se sintieron molestos e incómodos al oír hablar del nacimiento de un nuevo rey (Mt 2,3 ) y mirando sus intereses amenazados por la noticia, Herodes desató una sangrienta persecución contra todos los menores de dos años. Persecución que es conocida como la masacre de los Niños Inocentes.

 

c) Los comerciantes o mercaderes de dinero.

Tampoco a este grupo se les dio a conocer el Nacimiento del Hijo de Dios. Tal vez estaban muy ocupados en hacer inventario y así, contar sus ganancias. Su gran interés era el de acumular mercancías y construir monopolios de dinero. El dinero es el peor enemigo de la salvación, por lo tanto es la barrera más gruesa que impide ver la Revelación de Dios.

d) Los traficantes de carne humana.

Dentro de estos grupos se encuentran también los traficantes de carne humana; son aquellos que venden a la mujer por dinero para saciar sus instintos de placer o de riqueza. A ellos se unen los dueños de prostíbulos, cantinas, lugares donde se denigra la dignidad humana y se comercializa con el dinero de los pobres. Los buscadores de placeres, diversiones, orgías, alcoholismo, prostitución, etc. Personas que hoy como ayer, no tienen tiempo para sí mismos o para sus familias, tan solo piensan en divertirse.

 

3.- Los que sí vieron la revelación de Dios.

Los que vieron la manifestación de Dios eran personas que pertenecían al “pequeño resto”: grupo que esperaba una liberación espiritual que sólo podía venir de Dios y nunca de los poderosos de la tierra. Había también entre ellas personas de poco o nada de conocimientos religiosos como los pastores, pero que a su vez, anhelaban una liberación que llegaría con la venida del Mesías Jesús. Entre ellos destacan:

a) José, el prometido de María (Mt 1, 18-21)

José incomodo por el embarazo de su prometida en el cual él no tenía que ver nada, no quiso ponerla en evidencia, para que no fuera apedreada según las leyes judías, decidió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar por esposa a María tu mujer porque lo engendrado en ella es la obra del Espíritu Santo” (Mt 1,19ss).

Dios mandó a su Ángel a ayudar a José en la duda que lo atormentaba, le reveló el gran secreto y le dio autoridad sobre el Niño que nacería de María, y todo porque él, era justo y casto a los ojos de Dios. Ser justo en sentido bíblico significa estar lleno de virtud a la vez que justo es el que practica la justicia. Un varón de Dios.

 

 

b) Los Pastores de Belén. (Lc 2, 8-13)

San Lucas el evangelista de los pobres pone como primeros destinatarios a los pastores de Belén. Los pastores eran hombres sencillos despreciados por la clase religiosa y la sociedad por ser considerados impuros y sin cultura alguna. Hombres acostumbrados a soportar las inclemencias del tiempo y dormir a la intemperie (entiéndase esto por los atropellos de la gente), fueron los elegidos para recibir la alegre noticia: “No temáis pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: Os ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo” (Mesías, Ungido). Los pastores fueron y encontraron al niño tal como se les había dicho: “Envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2, 8- 12).

La señal que se les dio: pañales y pesebre. Nada portentoso, nada de lujos, nada de poderío, ni económico ni militar, sino envuelto en la sencillez de los pobres de Yahvé. Los pastores creyeron en la señal de Dios y se volvieron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído (Lc 2,20).

c) Los Reyes Magos de Oriente (Mt 2,1ss).

El relato de los Reyes Magos se encuentra en el Evangelio de Mateo, que escribió su Evangelio para cristianos convertidos del judaísmo a quienes les presenta una salvación en primer lugar para los judíos: Con la llegada de los magos, la Salvación será para todos los hombres y no sólo para los judíos.

Los Reyes Magos representan a los pueblos paganos de los confines lejanos de la tierra, son sabios atraídos por la Luz del Niño de Belén que dejan sus palacios para rendir sus tributos a Cristo, el Señor.

d) El Anciano Simeón y la Profetiza Ana.

Pertenecientes al pequeño resto de los Pobres de Yahveh. Simeón, hombre justo y piadoso que esperaba la consolación de Israel; hombre lleno del Espíritu Santo que al tomar el niño en sus brazos declara quien es el Niño: El Salvador y la Salvación de Dios,  y la misión que trae: “ser Luz para los gentiles, iluminar a los que estamos en tinieblas, el que descubre las intenciones de los corazones torcidos y perversos y frente a quien los hombres se han de declarar a favor o en contra” (Lc 2,35). Jesús viene para todos pero a nadie obliga. Su aceptación es libre, se le puede recibir o rechazar.

Simeón recoge las expectativas mesiánicas que realmente rodean el nacimiento de Cristo. El toma conciencia de que se halla delante del Mesías. Desde ese momento no le importa ya morir, su vida ha adquirido pleno sentido, "porque —dice— mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel". Aunque el misterio le Jesús le desbordara, Simeón ha percibido que el Mesías viene bajo la figura del Siervo sufriente, "puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida" Por ello le anuncia a María que una espada le atravesará. el alma. María y José quedan abiertos al misterio: "estaban admirados de lo que se decía de él" (Lc 2, 25-35).

4.- Aplicación personal.

Cuando en una sociedad se tiene como objetico casi único de la vida la satisfacción ciega de las apetencias y se encierra cada uno en su propio disfrute, allí se mata la esperanza y aparece el vacío de Dios. Los satisfechos no trabajan por cambiar el mundo. No les interés un mejor futuro para todos y nunca se rebelan frente a las injusticias, sufrimientos y absurdos del mundo. Por eso propongo:

·       Salir de la rutina evangélica. Nos hemos acostumbrado a escuchar la Palabra de Dios que ya no nos dice nada, como tampoco nos dicen nada los Sacramentos. Nos hace falta una nueva efusión del Espíritu Santo que nos haga volver al amor del principio.

·       Remover obstáculos. ¿Qué es lo que nos puede estar impidiendo ver la Revelación de Dios? Des-amor, des-unión, el egoísmo o rutina en las cosas de Dios, etc.

·       Preguntarnos en cuál de los grupos anteriores nos podemos situar. Si nos encontramos en el grupo de los buscadores de poder, prestigio o fama, diversiones, placeres, dinero, etc. O por el contrario nos podemos situar entre los pobres de Yahveh.

·       Preguntarnos si realmente queremos conocer a Dios y su Justicia, buscado su rostro en los más necesitados, especialmente, en aquellos que no son de nuestro agrado, también en ellos se nos revela Dios.

·       Quien ama de verdad la vida y se siente solidario de todos los seres humanos sufre al ver que todavía una inmensa mayoría no puede vivir de manera digna porque no existen para ellos los medios necesarios, no están a su alcance. ¿Qué puedo hacer?

 

4.     Canto: “No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; defenderá con justicia al desamparado, con equidad dará sentencia al pobre”

 

5.     Oración: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas  a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo  me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quien es el Hijo sino el Padre, ni quien es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”

  Compromiso personal

 

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